El «headless commerce» es el resultado de un entorno minorista en constante evolución, marcado por los nuevos hábitos de los consumidores y las nuevas tecnologías.
Los compradores ya están acostumbrados a realizar compras a través de diversos canales de venta, como Internet, el móvil o incluso dispositivos IoT. El sector minorista debe adaptarse ofreciendo una experiencia coherente y acorde con la marca en cada canal de venta. ¡Y eso es precisamente lo que permite el «Headless Commerce»!
¿Por qué el «headless commerce» está llamado a convertirse en una necesidad?
En tan solo unos años, los canales de venta se han multiplicado. Además de las tiendas tradicionales y los sitios de comercio electrónico, ahora existen:
- Tiendas insignia de comercio electrónico y comercio móvil
- Micrositios web, creados específicamente para promocionar una colaboración, un artista, una colección, un evento…
- Plataformas de venta
- Venta a través de redes sociales, como Instagram, Facebook, YouTube, TikTok…
- Pedido en tienda
- Los pedidos por teléfono, inspirados en los modelos de venta por correo
- Haz tu pedido por chat, en WhatsApp, Telegram…
- El comercio por voz, a través de Alexa, Google Home…
Los clientes interactúan con cada canal de venta de forma diferente, ya que cada uno tiene objetivos distintos. Sin embargo, dado que se trata de la misma marca representada en todos estos canales de venta, y posiblemente del mismo cliente conectado, el consumidor espera una experiencia fluida en todos los canales.
Desde el punto de vista del minorista, gestionar todas las interacciones con los clientes de forma coherente y adaptada a cada canal puede suponer un reto. Se requiere flexibilidad y capacidad de adaptación.
Aquí es donde entra en juego el «Headless Commerce», que permite separar los sistemas front-end y back-end. Esto se consigue sin afectar negativamente a la información que se muestra (front-end) y creando experiencias específicas y personalizadas para cada canal.
¿Cómo funciona esto exactamente? Con el «headless commerce» y su lógica basada en API, la interfaz de usuario se divide en dos partes:
- La interfaz, visible para los clientes web, varía según el canal de venta. ¡Pero eso no es todo! También es posible disponer de diferentes interfaces para distintas zonas geográficas con el fin de satisfacer mejor las expectativas de los clientes. Headless Commerce conecta tu interfaz con tecnologías modernas para ofrecer un mejor rendimiento, facilitar el mantenimiento y obtener la información de los productos en el lugar adecuado.
- El backend es común a todos los canales de venta, aunque es posible mostrar datos de stock o de productos diferentes para cada canal. El backend recopila los datos que necesita el frontend y los distribuye a varios sistemas, cada uno de los cuales se encarga de un área claramente definida (cartera de clientes, stock, gestión de la cesta de la compra, pedidos de los clientes, etc.). Es también en este nivel donde se gestionan la seguridad de los datos y la fiabilidad de las transacciones.
Las ventajas de esta división del frontend son sencillas: ¡mayor capacidad de respuesta y adaptabilidad!
Además de gestionar varios canales de venta, una interfaz independiente permite una mayor flexibilidad. Por ejemplo, es posible adaptar fácilmente la interfaz según la época del año: una interfaz que asuste a la gente en Halloween, que les haga soñar en Navidad, que les anime a gastar durante las rebajas, etc. Las pruebas A/B también resultan más sencillas: probar versiones significativamente diferentes de la interfaz no supone un trabajo adicional para la gestión del backend.
¿Cómo se configura una arquitectura de comercio sin interfaz?
Es importante señalar que no existe una única arquitectura de comercio sin interfaz. El «comercio sin interfaz» es un término amplio que engloba, sencillamente, los conceptos de una arquitectura de microservicios aplicada a las interfaces de comercio electrónico. Los equipos de TI han podido probar los microservicios en numerosos proyectos de todo tipo y envergadura para combinar agilidad, rendimiento y facilidad de mantenimiento. ¡El comercio electrónico tiene mucho que ganar siguiendo este camino!
Para llevar esto a cabo, primero es necesario identificar los sistemas de origen que alimentarán las plataformas de comercio electrónico a través de la API. De este modo, cada dato tendrá su propia fuente, que puede ser, por ejemplo:
- El CRM, para acceder a los datos de los clientes y, de este modo, crear experiencias personalizadas: recomendaciones de productos, descuentos por fidelidad, etc.
- El Order Management System (OMS), para acceder a información sobre el stock en tiempo real, así como a datos relacionados con pedidos, devoluciones y plazos de entrega.
- PIM para la información de productos…
Una vez identificadas las fuentes, es necesario acortar el recorrido entre la fuente de datos y el destinatario de los datos, es decir, la interfaz de usuario. Esto implica combinar la información en tiempo real (es decir, la actualidad de los datos), el rendimiento (es decir, el tiempo de respuesta) y la seguridad.
Por lo tanto, contar con una gran variedad de canales y plataformas de comercio electrónico no implica multiplicar ni duplicar la información. El «headless commerce» permite consultar constantemente las mismas fuentes de datos y centralizar la información.
Las ventajas del comercio sin interfaz, en pocas palabras
- Mostrar, en tiempo real, toda la información necesaria para que los clientes realicen una compra
- Crea experiencias únicas para tus clientes
- Aumentar la flexibilidad y el rendimiento del front-end
- Alivia la carga de trabajo en el desarrollo front-end
- Sincroniza tu entorno de aplicaciones (CRM, OMS, PIM…)
- Ofrece una experiencia omnicanal 100 % omnicanal